 | por Chiche Aracena | Mal ejemplo En los pasados días 29, 30 y 31 de octubre de este año tuve oportunidad de visitar Junín de los Andes, otrora la “Capital de la Pesca con Mosca” de nuestro país, invitado por los organizadores de la primera “Expo Fly”, evento que apoyé con mucho entusiasmo porque fue creado con el loable propósito de ayudar a Junín a recuperar ese brillo casi “mágico” que tuvo en esta actividad deportiva, y que fue perdiendo paulatinamente sobre todo en los últimos veinticinco años. En una de mis charlas justamente opiné sobre algunas de las razones por lo que esto ocurrió, mencionando la urbanización de la famosa Boca del Chimehuín, conocida en el mundo desde los años 1970 como “El altar mayor de la pesca con mosca” del mundo” y que ahora muestra entre otras construcciones demasiado cercanas al hermoso río otrora “intangible”, un estrafalario hotel u hostería cuya cerca llega o ingresa hasta dentro de la propia margen de máximas crecidas, justo frente al “Pozo Hondo” o “De los Tontos” donde cientos de enormes truchas marrones adultas, en su necesario descanso para formar sus parejas, solían quedarse durante varias semanas. También recordé cuando en aquellos tiempos hacia marzo, en el pueblo no había sitio dónde alojarse, y sin embargo la capacidad y la calidad del albergue no acompañó en mi opinión ese crecimiento, y no fue substancialmente mejorada en esos momentos dando lugar a que muchísimos turistas pescadores y cazadores, que siguieron viniendo a la zona se alojaran en estancias y en otras ciudades. Pero no es ese el motivo de este pensamiento, sino algo más grave que creía desarraigado de las costumbres de los pueblos inteligentes, que luchan por atraer al turismo proporcionándole lo que busca, la razón que lo mueve a recorrer grandes distancias, que no es otra que encontrar pesca de alta calidad en su estado salvaje, cuidada por una población celosa y vigilante, pero no es así, porque me entero que otra vez se llevó a cabo un concurso de pesca, nada menos que en Junín de los Andes, cuna de la Pesca con Mosca en nuestro país, donde nació la Pesca y Devolución, donde en esa época de oro que pretenden reconquistar la sóla mención de un concurso recibía el más firme de los rechazos. En cambio hoy sus autoridades y por cierto nada menos también que las autoridades de Ambiente de la Provincia, se ufanaron aplaudiendo un concurso de pesca, ¿será que no aprenderán nunca? La noticia nos muestra al vice-Intendente de Junín diciendo en una parte de su discurso “…estamos homenajeando un recurso que para está ciudad es un emblema y que significa el desarrollo del turismo en Junín de los Andes…” “…Tenemos que hacer el esfuerzo y concienciar que debemos continuar y aunar esfuerzos para cuidar nuestros recursos…” ¿Cuál sería sino el mejor homenaje que no hacer un concurso con el pez de por medio? La autoridad Ambiental de la provincia también hizo notar la importancia de un concurso sobre todo para el turista extranjero cuando dijo “…proveer y brindarle la información necesaria al turista para una buena pesca, la Sub. Secretaria de Turismo dispuso todo para que el visitante tenga la información y obtención de sus permisos en forma rápida, los cuales están elaborados en diferentes idiomas para el extranjero. Junín de los Andes es considerada la Capital Nacional de la Trucha, por este motivo también se realiza la denominada Fiesta Nacional de la Trucha en su 25° edición, este año con actividades como un Torneo de Pesca con Devolución en el Lago Huechulafquén…” Me asombra la absoluta muestra de incomprensión y falta de conocimientos sobre la meta del turista pescador. Casi estoy por pensar que es un tiro para la tribuna porque de otra manera no lo comprendo. Pero sea cual fuere la razón, es un grave error conceptual pensar que un concurso va a atraer turistas, en cambio es cierto que mal enseña a muchas personas, cuando tienen un tiempo para pescar la mayor cantidad, o el pez más grande, o lo que fuera, eso no es pesca deportiva porque no muestra al individuo en la búsqueda de una satisfacción personal por lo que hace, sino en la búsqueda de un premio material. Es la contra-educación. Mientras tanto en la misma provincia unos ilusos recorremos las escuelas primarias dando clases de Conservación, y enseñando a disfrutar por el acto, no por el pez como premio. Noviembre de 2008 |