Magazine Digital. Pesca con mosca

Magazine 47

Ya se encuentra disponible el número #47 del magazine digital mosquero.

Lo puedes encontrar tanto en formato PDF para descargar, y también en formato ISSUU para ver de manera On Line.

Magazine Digital Mosquero
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Editorial 12 :: Nunca es poco, porque los mosqueros también matan PDF

por Diván

 

Nunca es poco, porque los mosqueros también matan

La pesca y devolución implica el salto filosófico que va de la alimentación del cuerpo a la alimentación del alma.

Hace poco, un grupo grande de personas escribimos a la revista del "Pescador Deportivo" a raíz de fotos de peces muertos, y si bien tuvieron la altura de contestar la carta, la respuesta tuvo la misma coherencia que la del fallecido Fidel Pintos. Lo mismo en un Foro amigo de Pesca con Mosca, donde un miembro con una honestidad e ingenuidad que no le niego, refería que sólo había matado tres de las trece truchas que había pescado. Los ejemplos se multiplican y no de furtivos vende pescados, ni de lugareños “incultos”, ni de “ferreteros” con anzuelos triples, sino de mosqueros. Los mosqueros matan y si cada vez hay más practicantes de esta modalidad, el problema es serio. Los mosqueros matan y mucho. Además de la simple matanza para el consumo de las especies “nobles”, cualquiera puede contar anécdotas de pescadores muy informados pero con anzuelos con rebaba o guías maltratando percas como si estas no debieran cuidarse, o peces sometidos a un estrés de difícil sobrevida sólo para obtener una foto narcisista, oagotados innecesariamente por equipos poco adecuados. Las razones que se esgrimen para matar, cuando se les pregunta y lo he hecho, son tantas y tan variadas como inconsistentes e insostenibles: “Que el reglamento lo permite”, “que hacer tantos kilómetros y no matar un pez no tiene sentido”, “que el sabor de uno capturado por uno mismo no es el mismo que el de criadero”, “que sólo es para comer”, “que matar unos pocos no va a afectar la población”, “que en realidad el no matar es una moda”, “que los que no matan son fundamentalistas”, “que el no matar es marketing para los que comercian con la pesca”, “que matar es ecológico”, “que la pesca y devolución es antinatural” “que yo no mato nada comparado con los furtivos”, “que el problema no son los mosqueros que matan sino los pescadores comerciales” y así podría seguir.
Rebatir estos argumentos es extremadamente sencillo, pero excede el objetivo de esta editorial. Lo cierto es que todos los argumentos para matar, pero todos y cada uno de ellos, chocan contra una verdad incuestionable, más allá de todo reglamento que permita sacrificar una trucha en un lago, más allá de lo rico de un dorado pescado por nosotros, más allá del orgullo de fotografiarnos al lado de un tiburón colgado en la ganchera. La única verdad es que si el ambiente para sostener la población de peces, en el mejor de los casos se mantuviera, puesto que no hay forma de que aumente pues los recursos naturales no se incrementan, en forma inversa los pescadores aumentan día a día. Y si cada pescador nuevo es un pescador que mata, aunque mate un solo pez por día o por temporada, eso va directamente en contra de la población de peces y por ende en contra nuestra y por supuesto ¡en contra de ese mismo pescador!. Porque matar, aun desde el más simple egoísmo, elimina uno de los elementos fundamentales de nuestro deporte. Es sencillo la pesca deportiva implica la captura, no la muerte y sin pez, no hay pescador. La adquisición de la práctica de la Pesca con Mosca implica un cambio notable en la modalidad de captura de peces, pero no un cambio en las personas. Las personas siguen siendo las mismas. Y esta revista esta dirigida a las personas que se hacen mosqueros, y si el objetivo de estos doce números y los venideros es el cuidado del medio, de los peces y de los pescadores, esta editorial está dedicada a esas personas que son mosqueros que matan y que justamente por ser mosqueros, sé que alguno la leerá. Nuestra práctica tiene la ventaja de poder darnos tanto o más placer que comer un pez, nuestra práctica tiene la particularidad de que podemos liberar un animal con el menor daño posible y con la mayor sobrevida. En nuestra práctica tenemos todo, pero todo, para disfrutar de la pesca y a la vez cuidar el medio y los animales. No hacerlo, ¿no es acaso muchísimo más cuestionable que aquellos furtivos con los que nos llenamos los pulmones denunciándolos?

Diván

 

 


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