 | por Enrique Gómez | El Foro del Fogón. Siempre recibís más de lo que das. Me he puesto a pensar en las cosas que me ocurrieron dentro del foro del Fogón Mosquero desde que lo conocí. Cuando me inscribí la primera vez, fue tal el fárrago de mails que me asusté. Me fui el mismo día. No me di tiempo a comprenderlo. Cuando volví años después, logré abrir una cuenta y ordenar en ella toda la comunicación del Fogón. Encontré el sistema de recepción y retorno. Luego recibí la seducción que produce acceder al diálogo de otros. Era como espiar, como copiarme en clase. Al fin pude integrarme. Es un lugar que se hace parte de uno y te sorprende cada día. Los que participan, si no pescan muy bien, pescarán bien. "Dime con quien andas y te diré quien eres" reza el refrán. Uno en el Fogón comparte información con algunos de los mejores pescadores con mosca del país, con los que acceden, por vecindad, a los lugares de pesca, a los que le han dedicado su vida a pescar mejor, a cuidar cada detalle de su diversión y de lo que se la proporciona. Se generan discusiones en las que da orgullo participar. La libertad de esta comunicación permite entrar en ellas o simplemente, no hacerlo. Si algo se parece a la aldea global de Mc Luhan ese es el Foro del Fogón Mosquero. Es el vehículo que permite mirar por el espejo retrovisor, muta de todas formas, se habla sin conocerse, se firma primero y después se escribe, la información es tanta que debe recrearse cada vez porque no se puede almacenar. El Fogón es lo más moderno que conozco en comunicación, es encontrarme en forma práctica, con gran parte de lo que los filósofos del tema anticipaban en sus reflexiones. Hubo muchos anticipadores de la realidad que vislumbraban esto, y para muchos el Fogón sería el ejemplo mas claro, mas espontáneo del mundo de la comunicación que imaginaron. Es una recreación puntual de conocimiento específico y una llegada de afectos que hoy, por la velocidad del tiempo, se hace difícil de encontrarlos. Son afectos raros que movilizan cuando llega una respuesta, o cuando lee su nombre escrito por otro que no conoce, pero que el solo hecho de haberlo hecho es como si lo conociera. Si, son afectos raros pero funcionan. También, desde lado sensible hay agresiones ciertas o interpretadas, pero bueno, eso tiene que ver con las relaciones. Esta, por lo rara, no deja de ser una relación donde dos, pueden entenderse o no. Por eso hay que ajustar la buena voluntad, la comprensión y a la medida de las palabras. Para el que quiera dar y recibir exponiendo nada más que su sensibilidad, el Fogón es el lugar. Y si es de pesca con mosca, recibirá mucho más de lo que pueda dar, por sabio que sea. Están los que piensan y los que solo esperan que otro piense para poder juzgarlo. Lo que entrega el Fogón es un sentido de pertenencia y eso no es poco, Por eso cuando las discusiones se ponen al rojo se teme por perder esa pertenencia que te hace abrirlo todos los días. Tienes miedo a perder ese derecho que te vino gratis. A veces, no hay mas remedio que afrontar hechos y asumir la angustia de sufrir que los demás te juzguen, se opongan con tonos ofensivos o piensen mal ante alguna respuesta que no pudiste evitar. Es ley de juego. En realidad el Foro es una gran historia de afectos encontrados y desencontrados utilizando como vehículo a la pesca con mosca. Sin juzgar, por el otro, sumando para construir, dándole lugar al que uno cree el mas apto, pensar mas en el interlocutor que en uno mismo, no llevarse de chismes y solo juzgar por lo que se lee, por lo que se conoce de los otros, deberían ser las premisas de cada respuesta comprometida en el Fogón. Luego, es una escuela de pluralismo. Se acepta al frívolo, al protagonista, al sabio y al vanidoso pudiendo responder solo al comentario que interese, cualquiera sea. Me di cuenta que no se debe responder a todo y a todos, sino solo a lo que uno está convencido que servirá, que va a hacer crecer al grupo o al otro, mostrarse al Fogón como para que sepan que uno está, que los quiere, que sobre todo se esfuerza por comprender, que no habrá ligereza en la respuesta y que pensará que el otro, del cual solo se tienen palabras ordenadas, es una persona que aunque no piense lo mismo puede llegar a aprehenderlo, como nos ha pasado a tantos. Las reuniones, las salidas en común, los encuentros casuales hacen corpóreo este fenómeno y hay líderes que se prestan a estas fusiones. El Fogón tiene personajes que hacen que las relaciones virtuales se suelden en amistades. Se nota su efectividad en algunos diálogos donde el solo conocimiento del otro permite la intimidad del trato. Poder comprender y disculpar hace que una familia se mantenga unida. Imponer, avasallar y juzgar, estoy seguro que no aporta para que esto suceda. Sin claudicar pero entendiendo al otro, siempre será lo mejor. No dudes si quieres entrar al Foro del Fogón siempre recibirás mucho mas de lo que des. Enrique Gómez |