 | por Enrique Gómez | El Dorado. Un pez nacional Aquel que siempre podrá divertirnos pescándolo con mosca aunque no hagamos nada, o muy poco por defenderlo como especie. Cuando uno habla de Dorados, lo hace con orgullo y angustia a la vez. Orgullo porque es el pez nacional, el pez símbolo de bravura y belleza en el litoral argentino sin olvidarnos de sus hermanos del noroeste, y con angustia porque ve que todas las generaciones de pescadores deportivos que participaron de la pesca en el Paraná desde fines de la década del 60 no hicieron nada mas por esta especie que divertirse. Nombro esta generación y algo de las posteriores porque con ellos se descubrió la pesca con cañas, nació como una explosión el spinning y la náutica a motor se lanzó al mundo de los pescadores con la aparición al mercado de embarcaciones de fibra. Hasta allí, la náutica apenas aparecía en la argentina, no había guías ni se habían inventado, el alojamiento para los pescadores casi no existía y los accesos, que hoy conocemos, Zárate – Brazo Largo, Rosario – Victoria, Túnel Subfluvial, Barranquera- Antequera, etc. no existían y solo estábamos ligado a nuestra mesopotamia por las balsas. Lentas y pachorrientas balsas que nos pasaban el Paraná de una provincia a la otra y sin quererlo retenían la economía regional, sostenían los latifundios de la zona, no permitía el crecimiento vial de sus provincias pero les hacía un poco más difícil a los pescadores deportivos llegarse a las zonas de pesca que estaba sobre sus costas. En esa época, las ciudades que hoy tienen renombre con la pesca, no tenían desarrollo comercial, Santiago del Estero, y demás provincia del norte, ni se mencionaban . Cuarenta años después, podemos contar de los holocaustos de dorados en las fiestas nacionales, las cuales aún hoy, son motivo de encuentros de folklore, ferias, torneos y entrega de premios, los concursos federados, la llegada masiva del pescador deportivo con la ansiedad del trofeo bien vendido y el nacimiento de una industria turística ignorante que se desarrolló a orillas del Paraná. Guías que se hicieron ricos, emprendimientos inmobiliarios, crecimiento del producto bruto con gastos promocionales en todo el país. Todo ese crecimiento sin aportar nada para la defensa de la especie y del río. Los gobernadores estallaban orgullosos de los logros de sus fiestas. La mas grande, la que dio mas piezas, la que tuvo mas embarcaciones, la que entregó autos y lanchas como premio y podemos seguir. Gancheras llenas de dorados muertos colgados y expuestos con pescadores groseros riéndose fuerte por sus hazañas y recibiendo sus premios con los ojos enrojecidos de alcohol y sueño. Diarios locales y nacionales promocionando y elogiando estos verdaderos monumentos a la ignorancia. Esto no se acabó, hoy es peor. La brutalidad sigue igual, la promoción de piezas muertas es tapa de las revistas, la bravura y no su merma en el río son motivo del relato de los pescadores y periodistas especializados, las industria y comercio de la pesca deportiva sigue apoyando a revistas que sostienen que todo sigue igual, en el Noroeste se le siguen los pasos. El escepticismo que reina es casi degradante para las personas que amamos la naturaleza, las especies y nuestro país. Los frigoríficos crecieron proporcionalmente con el hambre y la ignorancia, los gobiernos municipales que recogen sus impuestos los defienden, los obrero no quieren perder su fuente de trabajo y los malloneros trabajan por mendrugos para ellos. Irán, Colombia, Brasil, etc. compran pescados en la cantidad que se los provean y nuestros empresarios achican cada vez más las mallas de sus redes terminando con los forrajeros que son el alimento de las especies con el dorado. Hasta han traído un barco factoria directamente al río. Se hace prensa en contra, pero es un gatopardismo vergonzoso. ¿Los pescadores?. Bien gracias. Se pesca menos, se funden quienes creyeron que esto sería para siempre y la pesca con mosca es el futuro. Esta es la parte que en realidad deberíamos desarrollar en esta editorial. Quién va querer sacar un doradillo de 4 o 5 kg pescando a Trolling y con reeles que pueden levantar una damajuana de vino desde una terraza, quien va pagar por el fracaso de cada salida que cuesta cada vez mas dinero poder hacerla. La merma en el tamaño del dorado hará que la pesca se califique y la mejor calificación de la pesca es la mosca. En la medida que el Paraná, el Juramento o el Dulce mas se deprede sólo quedará la pesca de especies menores en deltas y desembocaduras de riachos y arroyos del sistema y para aquellos que quieran divertirse con el“Tigre de los Ríos” solo podrán hacerlo con equipos livianisimos de spinning o practicando pesca con mosca. Ya comenzaron a aparecer en el Río Santa Lucía, en el Corriente arriba, algunos lodge privados que comienzan a cuidar sus quintas de dorados, hay guías en La Paz, Paso de la Patria, Santiago del Estero y Salta, etc., que se están organizando para llevar a este tipo de pescadores. Cada vez hay más. También han cambiado algunos de esos ignorantes que tratan desde sus extraordinarios conocimientos del río explotarlos llevando a pescar con esta modalidad a doradillos que otrora eran despreciados por su tamaño. Hoy los elogian por su belleza y bravura. Son su ícono de marketing. Al Dorado todos parecen elogiarlo y defenderlo pero nadie presenta lucha para que la envergadura de la depredación de las especies que se sucede por los frigoríficos del Litoral o los furtivos del Norte todos los días, cese. Nosotros no nos preocupemos, siempre tendremos la oportunidad de divertirnos y enaltecer a esta especie que es la mejor, si de nuestros peces nacionales hablamos. Enrique Gómez |